Programa de formación «Amar es Servir»

Con el objetivo de poder ofrecer a los funcionarios un itinerario que los ayude a internalizar los ejes fundamentales de nuestra Educación Ignaciana, para que se transformen en modos de proceder con fuerte impacto para los estudiantes y la comunidad escolar en su conjunto, nuestra orientadora Marcela Álvarez, junto al profesor Omar Gaete, participaron del programa de Formación Amar es Servir, etapa Manresa, instancia de la cual participan colaboradores de la red desde Antofagasta a Puerto Montt.  Ambos coinciden en que fue una experiencia muy gratificantes, un regalo y una pausa en su quehacer diario.

La actividad se desarrolló en Valparaíso desde el 05 al 10 de agosto.

¿Qué significó para ti vivir Manresa?

O.G: Es una etapa muy profunda, intentar adentrarnos en lo que Ignacio vivió en Manresa, todos sus problemas, sacrificios, incomprensiones para consigo mismo, y en esta experiencia fue asimilarlo a nuestra vida. Si hemos tenido cambios bruscos, si han sido para bien o mal. Fue hace una retrospectiva y ver cuántos Manresa he tenido yo en mi vida, fue muy agradable. Uno logra desconectarse. Despojarnos de aquello que nos impide desconcentrarnos.

M.A: Manresa lo viví en una profundidad mucho mayor, fue una semana muy intensa y estremecedora donde pude ver a la Marcela mujer, a la Marcela mamá, pero por sobre todo a la Marcela profesora, funcionaria y desde esa perspectiva mirar mi camino y lo que se ha significado mi propia historia de trabajar  20 años en este colegio y fue un regalo haber ido a Manresa con Omar, vivirlo con él fue muy bonito, me permitió decirle lo que ha significado su amistad para mí, para mí fue muy significativo e intensa porque remeció muchas cosas por dentro, fue como un puzle poniendo cada pieza en su lugar en estos años de servicio.

Lo resumo como un tiempo de gratuidad, un regalo de Dios por la cantidad de coincidencias importantes y como un regalo de mi colegio.

Como funcionarios ¿cuál es la importancia de participar de estas experiencias?

O.G:  ¡Uf! Yo le veo de mucha importancia, es lo que siempre hablaba con el Padre Mario, conocer la vida de Ignacio, independiente del rol que tengamos, conocerla para tomar algo y volcarla a nuestros alumnos, apoderados, a nosotros mismos y esas esa una posibilidad de adentrarnos a su parte personal y espiritual y nos ayuda para servir de mejor forma.

M.A: Es muy importante y nos sirve para renovar el aire, ampliar la mirada, que es fundamental en nuestro camino de la formación. Creo que cada participante debe construir su disposición, con la certeza de que estás recibiendo un regalo para poder vivirlo significativamente.

¿De qué forma podemos poner al servicio lo vivido en Manresa?

O.G: Uno va viendo manresas pequeños, hay muchos niños con problemas y tenemos que ver cómo ayudarlos a salir de su Manresa, de esa cueva y esto nos ayuda a tener más herramientas espirituales, palabras que no parezcan tan bruscas, tener más sutileza para enfrentarnos a estas personas con dificultades. Creo que todos deberíamos hablar en la misma sintonía ignaciana, es fundamental, y es importante que vayan dispuestos a vivirla.

M.A:  Juntado a todos los que han sido afortunados de vivir esta experiencia para armar directrices, y en lo concreto, en mi cargo, haciendo varias de las instancias vividas en Manresa, cuando tengo que trabajar con la biografía del alumno encontrando causa/efecto de varias circunstancias, yo tengo siempre un alumno que está viviendo su propio Manresa, su propio aislamiento y tengo que tratar de buscar en eso puntos de luz para que él pueda visualizarlo, porque cuando uno está encerrado en uno mismo, en un proceso de dolor grande, uno no tiene la habilidad para encontrarlo y siempre necesita de alguien que lo ilumine. Yo creo que ese es el efecto de vivir Manresa, buscar ese punto de luz para los chiquillos ♥

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *