Última cena con educadores En un ambiente de profunda fraternidad, los educadores conmemoraron la Eucaristía de la Última Cena en un encuentro exclusivo para adultos. La jornada inició en el Patio de la Cruz con el significativo gesto del lavado de manos, un momento marcado por la emoción y abrazos sinceros. Tras este acto, los asistentes trasladaron la cruz hacia la capilla, simbolizando el camino compartido y la disposición del corazón hacia el servicio. En la capilla, los presentes se organizaron en grupos para compartir el pan y reflexionar sobre su misión escribiendo los dones que ofrecen a Jesús. La celebración culminó con la lectura del poema «Mi cuerpo es comida», del recordado sacerdote Esteban Gumucio, cuyas palabras reforzaron el sentido de la entrega generosa. Fue una instancia de recogimiento que renovó el espíritu ignaciano de nuestra comunidad. Ver fotos