Volviendo a esta nueva normalidad

SEAN MCCABE
SEAN MCCABE

 

En marzo del 2020 las palabras pandemia, confinamiento, cuarentena, contacto estrecho y otras se incorporaron a nuestro vocabulario y desde entonces se comenzó a aprender no solo nuevas palabras, sino que nuevas formas de interactuar, de vivir y convivir.

Se estuvo en cuarentena más tiempo del deseando, donde las redes sociales y el computador o celular pasaron a ser un objeto trascendental, lo que implicó malos ratos y “peleas” con los distintos operadores de internet, que también se vieron sobrepasados con la exigencia y requerimientos, siendo la frase “se cayó internet” un nuevo concepto agregado al vocabulario.

Nos adecuamos a celebraciones virtuales, siendo las videollamadas la opción ideal para estar “más cerca” de los seres queridos. Cobraron fuerza las compras con despacho a domicilio, muchos sacaron a relucir sus talentos, con objeto de reinventarse y de esa forma seguir subsistiendo.

Asociado a lo anterior, el cuerpo se empezó a manifestar, siendo la salud mental lo más afectado, (re) aparecieron síntomas ansiosos, angustia, miedo al contagio, a la muerte; tristeza, apatía y otros. Por suerte los médicos y psicólogos aprendieron a usar plataformas y la telemedicina hizo lo suyo.

Después de un año, con la llegada de las vacunas y con más conciencia del autocuidado, de a poco se pudo abrir la puerta de la casa y así salir, con mascarilla, alcohol gel y algunos con miedo por la incertidumbre de que ocurrirá, pues algunos se contagian sin síntomas, otros un resfrío fuerte y muchas fallecen o quedan con consecuencias respiratorias y/o vasculares.  El periodo de acostumbramiento a la nueva normalidad va a depender de cada persona, pero se estima que un mes es lo común.

Pensar que se va a volver a patrones sociales previos, es algo fantasioso, así es la vida de ahora en adelante, con mascarilla y autocuidado.

A pesar de ello, hay algunas personas que están experimentando sintomatología descrita como “Síndrome de la Cabaña”, lo que se entiende como miedo a cambiar de entorno, luego de estar mucho tiempo viviendo encerrados en una casa, hospital, cárcel u otro lugar. Este cuadro por acostumbramiento en si, no es un trastorno psicológico, pero si los síntomas no se tratan, podrían revertir en una enfermedad de salud mental.

Este síndrome se presenta, con mayor frecuencia en personas que de base tienen una enfermedad de salud mental como hipocondría, ansiedad generalizada, agorafobia o fobia social; también se ha evidenciado en adultos mayores, pues en ellos es mas alta la tasa de mortalidad. En el caso de niños y jóvenes, podría presentarse, cuando quienes están a su cargo son temerosos, aprensivos y transmiten la incertidumbre y el temor excesivo.

Dentro de la sintomatología que pudiese presentar está el miedo permanente, baja motivación generalizada, labilidad emocional, cambios bruscos en ciclo sueño vigilia, náuseas, mareos, taquicardia. Estado de alerta permanente, pues el organismo siente que debe enfrentarse a algo desconocido. Cuando estos síntomas están afectando la calidad de vida, cuando se presentan de manera recurrente y no permiten desarrollar la vida de manera funcional, se sugiere pedir evaluación médica psiquiátrica y psicológica.

Frente a esta nueva normalidad se aconseja:

  • Reconocer que se siente miedo, pues así se disminuye la ansiedad.
  • Recuperar los hábitos, desde el horario de comidas y los de sueño vigilia. Retomar las actividades, hobbies y pasatiempos. Realizar deporte, bailar, cantar, reir.
  • Adaptarse poco a poco, con salidas diarias y planificadas, a lugares cercanos y acompañado, para luego alejarse progresivamente.
  • Prefiere salidas al aire libre y luego a lugares cerrados.
  • Adoptar todas las medidas de higiene y protección necesarias, aunque para los otros sea exagerado.
  • Busca actividades de relajación, practica yoga, por ejemplo.
  • Ir paso a paso, pero a tu ritmo.
  • Deja de pensar que todo será igual que antes de la pandemia, esta es la nueva forma de vivir y convivir.
  • Somos parte de la generación que enfrentó el COVID, de aquí en adelante se sigue avanzando en la construcción de la vida. Somos parte de la historia.
  • Si sientes que no puedes, que la angustia y el temor te paralizan y encierran, pide ayuda a un especialista.

 

Ps. Erika Zuchel Pérez