Discurso Licenciatura – Generación 2024 Buenas noches a todos los presentes; junto a mis compañeros y en representación de nuestra querida Generación 2024, hicimos este discurso para dirigirnos por última vez a la Comunidad Ignaciana. Hoy, Viernes 15 de Noviembre del año 2024, es la última vez que pisaremos este colegio en la forma que lo hemos hecho desde que entramos por primera vez; algunos llegamos en Playgroup, otros hace 1 año. Sin embargo, todos hemos creado recuerdos que, al salir de este gimnasio, atesoraremos por toda nuestra vida. Un día como hoy, hace 11 años, estábamos despidiendo a nuestros compañeros de Cuarto Medio del año 2013, sin saber que desde ese momento nos iríamos adentrando en este largo y hermoso camino que fue nuestro paso por el Colegio. ¿Quién lo diría? Ahora somos nosotros quienes nos despedimos con el corazón lleno de sentimientos, experiencias y aprendizajes para entregar a los demás. Pero… compañeros, hoy no estemos tristes ni temerosos, sino que felices y satisfechos de lo logrado. Atesoremos lo que hemos aprendido y dispongámonos a poner en práctica los valores que hemos cultivado día a día durante todos estos años. Esta despedida no la vivimos solos, sino con todos los aquí presentes. Porque en el San Ignacio no se vive ajeno a lo que le ocurre al de al lado, pues somos una comunidad que se apoya y acompaña tanto en los momentos más difíciles como en los que hay que sentirse dichosos, como así lo es este día. Nos presentamos ante todos ustedes como una Generación. 125 ignacianos e ignacianas a punto de convertirse en exalumnos. Y así como sería imposible no reconocer en este discurso la unión y el inmenso cariño a nivel generacional, tampoco podríamos hablar de nosotros sin recordar la identidad y experiencias particulares de nuestros tres cursos. Cada uno se juntó en Primero Básico, hemos despedido a muchos compañeros, pero también acogido a otros tantos. Dicho esto, cabe recalcar que la esencia de cada letra es real y diferente una de otra, debido a esto, será bueno que recordemos algo de la historia de cada Cuarto Medio de la Generación 2024. Primeramente, el Cuarto Medio A, ‘Bernardino Realino’. Tuvimos tantos momentos llenos de risas. ¿Recuerdan esos días donde jugábamos al trencito, donde el último salía volando hasta el otro lado del colegio?, ¿o esos almuerzos donde jugábamos al policía y ladrón, corríamos por todo el patio y perdía el último en llegar a la puerta de la sala? Fueron esas pequeñas alegrías cotidianas, que junto con momentos más concretos como los Encuentros con Cristo o Visitas Solidarias donde hacíamos brillar nuestra esencia y creatividad, surgían millones de formas para entretener a los niños de los jardines que visitábamos, instancias que nos unían más como curso, cada más fuertes y cercanos. Al pasar a Octavo, llegó la pandemia. Congeló nuestras vidas y rompió nuestra rutina, pero no logró romper los lazos que nos unían los unos con los otros, estos pudieron ser felizmente fortalecidos, creando al gran curso que somos hoy. Ya no éramos esos niños que disfrutaban de jugar a las escondidas, nos habíamos convertido en adolescentes con ganas de descubrir el mundo. Nos encontramos como nuevas personas, reconociendo en los demás y en nosotros mismos lo que había cambiado. Pese a cuánto habíamos crecido, la esencia del curso seguía intacta. Siempre alegres, organizados, solidarios, comprometidos y con un gran corazón. Siempre uniéndonos para reclamar por algún trabajo o para vender todo en el stand de la fiesta huasa. Por esos años las fiestas también quedaron grabadas en nuestros recuerdos. Como aquella fiesta neón en la sala con bolsas negras en las ventanas, riéndonos con nuestros dientes brillando en la oscuridad o cuando bailábamos en la sala hasta que cayeran gotas de sudor al piso. También los paseos de curso, como a la Laguna y Ainahue, con guerras de bombitas de agua y nadando durante todo el día hasta que nuestras caras estuvieran rojas por el sol, o hasta que el frío nos hacía temblar al anochecer. En este camino, tuvimos profesores que nos enseñaron el valor del trabajo en equipo y la solidaridad, y que hoy nos gustaría reconocer y agradecer. Angélica Riffo, quien con paciencia nos ayudó a dar nuestros primeros pasos en el colegio y que siempre estará presente en nuestros corazones como nuestra primera profesora jefe. Marisol Álvarez, que asumió el rol de profesora jefe en medio de la pandemia, quien logró conectarse con nosotros en un momento difícil y terminó ganándose nuestro cariño con su gran personalidad. Pablo Iturra que nos acompañó en este último tramo, siempre recordándonos las preguntas clave para la PAES, haciendo leer a todos textos interminables, pero sin dejar de darnos risas a lo largo de todo el camino. Y la última que conocimos, pero no la menos importante, la Profe Elisa, que más que una profe diferencial, se convirtió en una segunda madre para muchos. Nos cuidó, apoyó y defendió como una superheroína y conquistó a cada uno de nosotros con su risa, abrazos y juguetes antiestrés, gracias por encaminarnos e iluminar nuestro camino a la recta final. Así también, el Cuarto Medio B, ‘Isaac Jogues’. Parece que han pasado los años y seguimos siendo ese grupo de personas revoltosas que no se callan con nada nunca. Siempre fuimos los mismos, difíciles de tratar pero con mucho amor que entregar. Hicimos tantas locuras juntos que hay una infinidad de buenos momentos que contar. ¿Se acuerdan cuando jugábamos al zombie y cuando llegábamos a la sala los profes nos tenían que bañar en Lysol? En fin, esa es una de muchas. De aquellos años en la Básica, queremos recordar y agradecer la compañía y entrega del Profesor Roberto Unzaga, quien falleció a mediados de su jefatura con nosotros en Sexto Básico. Profe, sigue muy presente en nuestra memoria y corazones. Tras la pandemia, la convivencia del curso se vio un poco afectada, pero con el pasar de los meses volvimos a ser ese grupo de personas gritonas y desordenadas del que los profes siempre se quejaban. Segundo Medio fue nuestro año: el regreso definitivo, ¿se acuerdan cuando pedíamos ir al patio todo el tiempo y jugábamos a la pelota con todos? ¿o cuando nos juntábamos con la Generación en Orientación? ¿o cuando nos fuimos de campamento en el paseo de curso y jugamos en el río tirándonos agua? Tercero Medio fue un choque con la realidad que nos hizo darnos cuenta de que realmente ese era el inicio de un final, aquel final que ya estaba por venir tras 15 años en el Colegio. Fue fuerte y no lo queríamos aceptar, pero afortunadamente el Profe Fabián nos acompañó en este último tramo y comenzó a conocernos mejor; nos defendía cada vez que nos portábamos mal y nos retaba por lo mismo. También el año pasado, tuvimos nuestro esperado reencuentro con la amada Profe Pauli Osses; volvimos a verla tras un largo recorrido por la Enseñanza Media y pudimos evidenciar que el cariño que nos teníamos nunca se fue, es más, se fortaleció. Y llegamos a éste año, Cuarto Medio. La unión entre nosotros se notó cada vez más fuerte y reforzada. Llegábamos todos los días pensando en qué podíamos hacer entre nosotros para pasarlo bien, o en qué cosas íbamos a poner en nuestras semblanzas. Aquella cuenta de Instagram que creamos fue nuestro medio para pegarnos el show subiendo videos chistosos de nosotros, no duró mucho porque perdimos la creatividad y no concretábamos las ideas. Meses después, enfrentamos la realidad con cierta negación y comenzamos a escribir las semblanzas, un proceso largo y tedioso el cual de todas maneras disfrutamos; la del profe la más chistosa y qué decir de la del curso. Y ahí mismo se nos ocurrió una última locura, una última broma a nuestro querido Profe Fabián; fue algo tan sencillo como irnos a la biblioteca antes de que llegara a la sala y esperar a que nos fuera a buscar. ¿Salió mal? Sí. ¿Nos retó? Más o menos. ¿Lo pasamos bien? Por supuesto que sí. Como siempre en toda nuestra historia. Y por último, el Cuarto Medio C, ‘Gabriel Lalement’. Se ha ido formando a lo largo de los años, viviendo nuevas experiencias e integrando nuevos compañeros, hemos pasado por tantos cambios y siempre mostrando fortaleza al momento de enfrentarse a toda adversidad. Nos conocimos siendo niños pequeños e inquietos, habían algunos rostros conocidos y también se distinguían los rostros por conocer. La Tía Leo fue la primera que nos acompañó, nos acogió con infinita dulzura y naturalidad, nos guio en la trabajosa labor de aprender a leer, sumar, restar, y sobre todo a compartir. Más tarde con la Profe Ivania conocimos un contraste muy grande en relación a lo que conocíamos, nos enseñó cómo enfrentarnos a las asperezas de la vida, lo importante de nuestras opiniones y que valía la pena defenderlas a capa y espada. Nos enseñó a ser tolerantes con los demás y con nosotros mismos. Tiempo después la Profe María Angélica que, aunque convivimos poquito, nos enseñó de empatía y con un inmenso cariño siempre fue un rostro alegre y un abrazo cálido para quien se la llegara a encontrar. En sexto básico fuimos la primera jefatura del Profe Felipe, ¿¡cuánto lo hicimos rabiar!? Pero sabemos que nos quiere, pues es con quien crecimos y a quien también hemos visto crecer. Años más tarde, llegó la pandemia y vaya que nos afectó. Al volver a clases, era difícil animarse a conversar, una mezcla de timidez e incertidumbre nos invadía y hacía difícil adivinar lo que pensaba el otro. Habíamos cambiado tanto y tan poco a la vez. Así nos recibió el Profe Gerald, y se dedicó a sacarnos de las burbujas individuales en las que estábamos, unificó al curso con las celebraciones de cumpleaños y el famoso Pater Noster todas las mañanas. Nos enseñó lo muy significativo que puede ser un “¡buenos días!”, un “¡que tengan una linda semana!”, un “¡los quiero!” o un “¡sean felices!” que puede sonar simple pero lleno siempre de cariño. Profe, con constancia logró enverdecer los lazos entre cada uno de nosotros. Muchas gracias por decidir acompañarnos a pesar de todo. Sabemos que costó un poco, pero una vez más salimos adelante y nos convertirnos en lo que somos hoy. Un curso risueño, cooperativo, un curso que se apaña siempre. Por esto y mucho más es que no podemos terminar de hablar del Cuarto C sin antes mencionar a nuestro imprescindible compañero Antonio Alegría o Toño Bely para los amigos. Desde que llegó al curso en Segundo Básico ha logrado hacer de nuestros días un verdadero cumpleaños, repartiendo su inmensa felicidad, invitándonos a jugar o a bailar cada vez que se daba la oportunidad. Radiante de energía y cariño, una personalidad dinámica y contagiosa, simplemente el alma de la fiesta. Gracias Toño por enseñarnos a apreciar la vida y por querernos tanto siempre. Gracias por hacerle justicia a tu apellido. ¡Esperamos ir todos juntos contigo a Monterrey! Queda claro que cada curso egresado hoy es único. Sin embargo, la generación que se despide se ha caracterizado por recoger lo aprendido y aplicarlo en diversas aristas de nuestras vidas. Gozamos de habilidades fervientes, lo cual es motivo de celebración. Celebremos y reconozcamos la enredadera de cualidades que hemos podido cultivar en lo que data de nuestra vida. Entre éstas, el amplio desarrollo en áreas académicas, espirituales, artísticas y deportivas. Somos seres humanos, sentimos. Somos personas y por eso mismo la formación que nos brinda el colegio, de la mano de Pastoral, es tan relevante para muchos en cada etapa de la vida. Para algunos… una oficina, para otros un hogar, pero para todos fue un lugar de confianza. Nuestra querida pastoral; todos hemos pasado alguna vez por ese alegre espacio, que aunque siempre llenos de trabajo, nunca les faltaba la disposición para escuchar y aconsejar a cada uno de nosotros; a ayudarnos a crecer. Comenzamos siendo niños inocentes, soñadores y llenos de ganas de aprender y vivir. Recordemos aquel Encuentro con Cristo de Pre-Kínder, donde le enviamos un mensaje a Jesús mediante un globo al cielo y luego, al llegar a la sala, este globo estaba reventado, siendo señal de que nuestros deseos habían sido recibidos. Ahora mismo podríamos verlo como una realidad o metáfora, hoy nuestro sueño es mucho más grande: el anhelo de hacer de nuestra sociedad un lugar más justo y ameno. A medida que fuimos creciendo comenzamos a descubrir un nuevo mundo: entramos a MEJ, a Scout y a los grupos de primera comunión, seguimos yendo a los Encuentros con Cristo, íbamos a visitas solidarias y en 2018 hicimos la gran Ruta Ignaciana donde nos enseñaron a conectar con la naturaleza. Justo a la vuelta de la pandemia, muchos encontramos un lugar muy especial, la CVX. Finalmente, en 2023, nos adentramos en uno de los más grandes desafíos apostólicos que nos prepara el colegio: Jericó. En donde, durante una semana trabajamos por nada más que una sonrisa o un muchas gracias. Gracias a todas estas experiencias que nuestro colegio nos ha hecho vivir, en ellas hemos podido gestar infinidades de cualidades humanas y espirituales que nos van a ser de ayuda en nuestro futuro. Por otra parte, también somos deportistas. La salud y la actividad física también han sido un medio de expresión y crecimiento para cada uno de los ahora licenciados. Hemos aprendido más sobre nuestra propia cultura, a cuidarnos mientras cuidamos de otros y a pasarla bien mientras se disfruta del deporte. Pero lo más destacable de todo esto es ver cómo hemos cultivado la constancia, fortaleza y perseverancia y cómo estos valores no son sólo individuales, sino también colectivos; que un buen juego no se gana con un buen jugador sino con un buen equipo, o que un mal partido no es producto del mal trabajo en conjunto. Evidenciamos el gran esfuerzo de cada uno de los deportistas de la Generación destacando nuestros logros a nivel regional, nacional e incluso internacional y, obviamente, a quienes nos formaron como tal. Muchas gracias a cada uno de los profesores de Educación Física por enseñarnos a ser constantes, tolerantes y empáticos, tanto dentro como fuera de la cancha. Por enseñarnos a ser buenos ganadores y buenos perdedores, pero por sobre todo a ser buenos compañeros, personas atentas y pacientes. El arte es y siempre ha sido un elemento destacable en nuestra generación, un lápiz antes de iniciar un boceto, una uñeta antes de tocar un acorde, siempre fueron un motor cargado y recargado mil veces, una necesidad insaciable de compartir y transmitir todo lo que llevamos dentro de nuestros latentes corazones. Cada uno de nosotros ha dejado en evidencia que el talento sumado a horas de práctica y mucha pero mucha perseverancia han dado sus frutos, hemos mostrado nuestra forma más genuina en todo momento. Recordemos que hace cerca de un mes vivimos la esperada Noche de las Artes, donde en conjunto con los profes del departamento de Artes Musicales y Plásticas pudimos exponer lo trabajado a lo largo de estos últimos años, expresar nuestros talentos dejando en evidencia la capacidad de deslumbrar con nuestro esfuerzo en variadas formas, sonidos y colores. Muchas gracias a cada uno de los profesores que han hecho posible el expresar nuestras ideas y anhelos a través del arte. Y mientras todo esto sucedía a lo largo de los años. En medio de clases, pruebas, trabajos y presentaciones, se iban sumando una infinidad de momentos inolvidables como generación que han creado este gran sello de unidad y cariño entre nosotros. Como cuando a cambio del campamento de la amistad, el año 2022, vivimos nuestra jornada de Generación que nos dio la oportunidad de conocernos un poco mejor en otras instancias no sólo académicas o curriculares. O también, cada vez que nos organizamos para mover evaluaciones comunes, o cuando nos apoyamos en el baile de cueca en Segundo Medio y pascuense en Tercero, o decidimos unirnos como generación y hacer un hermoso y fructífero baile de Caporal este último año de colegio, el cual terminó de demostrar nuestra capacidad para organizarnos y alcanzar momentos tan memorables. Todos somos conscientes de lo que hemos vivido junto a nuestros compañeros tanto de curso como de generación, estemos orgullosos de donde estamos hoy y lo que hemos logrado en el pasar de estos años, que nos alegre pensar que siempre nos hemos acompañado, cada uno ha compartido un trabajo, una fiesta, una risa, incluso una tristeza con al menos uno de nosotros. Hemos compartido nuestras vidas y nos hemos acompañado en vivirlas, eso es algo que tenemos que atesorar. Con todo lo dicho, gracias al Colegio, profesores, tíos de aseo, inspectores y todas las personas con las que hemos compartido en este largo, pero hermoso trayecto llamado vida escolar. Por darnos la capacidad de vivir todos estos momentos que hemos recordado en este discurso, que nos han ayudado a ser las personas que somos hoy. Gracias a nuestras familias que nos han acompañado, aconsejado e inculcado valores que junto a los que esta comunidad nos otorga, han logrado que hayan germinado personas que tienen hoy la motivación de aportar a la sociedad con un granito de arena, sacando sonrisas a extraños, alegrando la vida del que más lo necesita y alegrando la nuestra por medio de ser fieles a nosotros mismos. Por eso, no nos olvidemos nunca de quienes somos, siempre tratemos de ser mejores cada día, pues así, podremos amar y acompañar a los demás. Este día viernes, como se dijo al inicio, nos vamos definitivamente del Colegio San Ignacio, ahora después de entrar para aprender por tantos años, salimos realmente para servir. Por esto al momento de la despedida, nos gustaría decirle a nuestra querida comunidad ignaciana que no cese nunca de formar a tantos y tantas con valores como el compañerismo, la solidaridad, la empatía, el esfuerzo, la responsabilidad y el respeto. En fin, formar en ese sello que nos representa y que hace que los ignacianos nos distingamos dentro de la sociedad. La historia de esta Generación 2024 ha llegado a su fin, un fin que hoy nos abre la mirada más allá de estas aulas, canchas y muros, para desarrollar e implementar allá fuera todo lo que hemos aprendido en estos años vividos en esta comunidad Ignaciana. Compañeros: sigamos abrazando, amando, queriendo, llorando, sigamos siendo personas que sienten y experimentan con otros. Seamos felices, vivamos una vida dichosa, junto a los que nos entregan esa felicidad. Y como cantamos en nuestro último Encuentro Con Cristo… Felices los de gran corazón que comparten la vida regalando un nuevo don Seamos felices, Generación 2024; que la vida no se acaba dentro de estas cuatro paredes. ¡Muchas gracias!